VIÑEDOS Y BODEGAS EN LA MARINA ALTA
Activismo. El vino de la Marina Alta es revoltoso y un punto rebelde. Y delicioso. Camina hacia la ecología y la filosofía del vino natural. No hay química. Y de ahí que achispe lo justo. Estos vinos son felices. También complejos, sí. Pero felices. No hay ni pizca de dramatismo. Ni migrañas. Son luminosos.
El moscatel es “un diamante en bruto”, afirma Tonet, de la bodega Caseta Vinamar, de Gata. Los bodegueros no hacen experimentos con gaseosa. Lo que buscan es esa magia de la sinestesia, que…