quesos de elaboración propia, vinos naturales y una terraza que es un tesoro con vistas a la Torre del Oro
Sevilla siempre es un planazo. Esa ciudad que huele a azahar en primavera, que te deslumbra con sus tradiciones (ahora que llegan la Semana Santa y la Feria de Abril) y ese color que, como dice la canción, es especial.
Además de atesorar una extensa colección de restaurantes con solera, barras centenarias y restaurantes donde disfrutar de un mollete de pringà, la ciudad se mueve y cada vez son más las opciones que despuntan. Y yo os pregunto, ¿hay algo mejor que pasear por la calle Betis y ver la…