lo elabora un catedrático con garnachas de más de 100 años
Muy atentos a la pantalla que esto os interesa. Apostamos por un vino que algunos podrán considerar una rareza, al menos es uno que se aleja de la consideración más mainstream aun partiendo de Rioja. Y es que nos vale también para entender lo heterogénea que puede llegar a ser una denominación supuestamente apegada al clasicismo. Tomad nota porque a su condición de Rioja sumamos la de ser 100% garnacha tinta y, por si fuera poco, natural.
Ah, no solo eso: tiene 16 grados, es un vino con peso…