La ruta del vino llegó a la costa bonaerense y abrió una nueva faceta para el turismo
MAR DEL PLATA.− El desafío se enfrenta con delantal, sombrero, tijera y canasta. Bajo el sol fuerte hay que filtrarse entre las hileras de vides y casi con precisión quirúrgica aplicar el corte sobre el pequeño cabo que une a la rama para que se deje caer, sobre la otra mano, uno de los cargados racimos de uvas sauvignon blanc que aquí tienen un toque especial: se siembran, crecen y cosechan a unos 3.000 metros de los acantilados de Chapadmalal y a menos de media hora de la ciudad balnearia más…