La edad de oro del enoturismo riojano
Hay un instante concreto, justo antes de que empiece una cata nocturna, en el que las bodegas se quedan en silencio. Las conversaciones bajan el volumen. Las copas esperan todavía vacías sobre la madera. Y alguien, normalmente desde el fondo de un calado centenario, rompe el murmullo con una frase sencilla: «Vamos a empezar».
Fuera está anochecido. La piedra conserva algo del calor recibido durante las horas centrales del día. Huele a petricor. Amenaza…
