Enoturismo vivo, un viaje con The Torre Wine Platform

Hace no muchos años, para visitar una bodega había que coger el teléfono, esperar a que alguien descolgara y confiar en que hubiera un hueco libre. El nombre se escribía en una libreta, seguramente con tachones y márgenes llenos de notas. El enoturismo era un ritual sencillo, analógico, casi de sobremesa. Pero esa sencillez tenía su lado frágil: un visitante que llegaba tarde podía desbaratar la agenda de toda una mañana. Hoy, en cambio, esa libreta se…
