El descanso, el vino y la yincana
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El sol todavía pega a las ocho y media de la tarde cuando uno cruza el Puente de Piedra hacia la margen izquierda en un día de finales de junio, pero al llegar a las Aceñas de Cabañales aparece el oasis: la sombra, el verde, el río. La temperatura baja, el ambiente se enfría y las ganas de actividad vuelven. Por eso elige este lugar la Ruta del Vino de Zamora para organizar su gran evento del año. No es casualidad.
Allí aparecen unas 500 personas dispuestas a dejarse llevar…