Carles Alonso, ánima verdadera, descarada y necesaria del vino natural
Hace dos años que no sale a la mar; aparcar pasiones quizás no es una desazón, sino ser consecuente con aquello que uno tiene entre manos. Su mirada severa está llena de horizontes y en el Empordà no ha tenido bastante con los que dibuja la tierra.
«En los Vilars llovían unos 650 litros anuales y este año llevamos 90. No voy a pescar porque cada mañana bien temprano me voy a la viña. No es sobrevivir, es que tenemos unas condiciones mínimas. Dividimos las lágrimas de…