la España vaciada que resiste (y crece) gracias al vino
Beatriz y María, las hijas de Carmelo Rodero, tuvieron claro desde el principio que querían continuar con el legado de su padre, quien con solo quince años se adentró en el mundo del vino. A finales de los 80, Carmelo comenzó con 56 hectáreas para consumo propio. Así, nació el proyecto que hoy lleva su nombre después de estar dieciséis septiembres vendimiando para Vega Sicilia. Y tan pronto como fue posible, su descendencia recogió el testigo.
Desde el año 2008,…